La pitahaya, también conocida como fruta del dragón, originaria de Mesoamérica ha captado la atención
La pitahaya, también conocida como fruta del dragón, originaria de Mesoamérica ha captado la atención de investigadores y productores debido a su alto valor nutricional y su potencial en el mercado internacional. En Costa Rica, una de las variedades más apreciadas es la pitahaya morada (Hylocereus costaricensis) propia del país, caracterizada por su pulpa intensamente magenta y su elevado contenido de compuestos bioactivos.
Diversos estudios han demostrado que Hylocereus costaricensis es una fuente rica en antioxidantes, particularmente betalaínas y polifenoles, que contribuyen a la reducción del estrés oxidativo, la prevención de enfermedades crónicas, envejecimiento, producción de colágeno y facilita recepción de hierro (Wu et al., 2006). Asimismo, su alto contenido de fibra dietética favorece la salud digestiva e intestinal y metabólica ((Jalgaonkar et al., 2020; Ariffin et al., 2009)
El cultivo de pitahaya en Costa Rica tiene como fin máximo el mercado nacional con muy pocas iniciativas hacia la exportación, actualmente existe el riesgo de la importación de producto centroamericano y sudamericano sin la calidad que el consumidor nacional merece y creando una desleal competencia con los productores nacionales.
La escalabilidad de productos derivados de la pitahaya representa una oportunidad para fortalecer la agroindustria costarricense. Investigaciones recientes destacan la posibilidad de utilizar sus compuestos bioactivos en aplicaciones nutracéuticas y farmacéuticas, en el cual Reina Dragón se posiciona en su investigación.
En conclusión, Hylocereus costaricensis no solo es un recurso valioso desde el punto de vista nutricional, sino que también representa un motor de desarrollo para el encadenamiento productivo en las comunidades. Tanto la empresa Reina Dragón como Inversiones La Pampa Guanacasteca y sus Llanuras buscan posicionar la pitahaya como un motor de bienestar social para la comunidad local.